La trascendencia Montessori

En el contexto social y cultural de la época de Montessori no se podía hablar abiertamente de la sociopatía ni del maltrato psicológico. De igual modo Freud no pudo confesar que la histeria de sus pacientes provenía de los abusos sexuales intrafamiliares de la época. Creo que Montessori era muy consciente de que la educación infantil era fundamental para evitar desviaciones en la personalidad desde estas edades clave. Aquí dejo mi artículo al respecto.

LA TRASCENDENCIA MONTESSORI

EVITEMOS CREAR SOCIÓPATAS

Cuando leí el legado de la psiquiatra María Montessori me quedé maravillada de lo reveladora que era su ciencia. No podía creer que hubiera dado en el clavo hace cien años sobre la trascendencia del ser humano. Sé que suena exagerado pero es un hecho muy relevante en la Historia de la Humanidad, lo que pasa es que se ha difuminado, o ha interesado que quede difuminado, escudados en que es un trabajo con niñas y niños. Se ha interpretado erróneamente como una labor menor y es una pérdida extrema de un bien ya revelado. Es como tener una vacuna importante para la humanidad y no usarla.

Montessori tuvo sus grandes revelaciones científicas como psiquiatra en el manicomio infantil, un horror de sitio acorde con la cultura de la época. Su apertura mental y profesionalidad le hicieron descubrir que, a través de los sentidos, las niñas y niños etiquetados con el término "idiota" (que es un término científico) conseguían leer y escribir, sorprendentemente sin haberles enseñado con el método racional tradicional, sino usando materiales nobles a través de los sentidos. Tocando letras de madera con los dedos, estos niñas y niños, espontáneamente, empezaron a leer; solo una psiquiatra especialmente observadora pudo anotar este trascendental dato. Para mayor asombro la neurociencia actual ha corroborado ya estas teorías. Después trasladó estas experiencias en el manicomio a los barrios marginales de Roma para aplicarlas a los denominados niñas y niños "normales". Sin embargo, mi interés es aplicar este método a personas con discapacidad intelectual, ya que María Montesorri obtuvo todo su conocimiento de ellas y a ellas debería volver.

De 0 a 6 años partimos ya de una mente absorbente, a través de los cinco sentidos, que va configurando, nada más y nada menos, que nuestro carácter para el resto de nuestra vida.

De 3 a 6 años tenemos periodos sensibles transitorios personales que delimitarán, nada más y nada menos, que nuestra conciencia para el resto de nuestra vida. Esta edad, por consiguiente, es importantísima porque podríamos evitar personas sociópatas, sin empatía.

A través de una orientación y tutela no invasiva, sino respetuosa con cada individuo y adecuadas, el infante desarrollará autonomía y se revelará por sí mismo, conectará con la guía interior con la que nacemos, lo que María Montessori denominaba "Horme". Si no fomentamos esta educación nos enfrentaremos, y nos enfrentamos ya, a una sociedad con seres que vulgarmente denominamos "desalmados" o "no empáticos", pero que en realidad han fracasado en su infancia en esa conexión con su "Horme" o guía interna, lo que causará muchísimo sufrimiento a los que sí han conectado y que viven sanamente.

 

Si de 3 a 6 años no se conecta con su "yo" a través de una educación que respete el orden interior del infante -la concentración, el silencio, el trabajo en tres partes; inicio voluntario, material médico-didáctico y un final de cierre- si no insistimos en estos pasos a dar, la mente y las emociones de los más pequeños serán un caos, una demanda constante de auxilio con comportamientos disruptivos y un posible sociópata en el futuro o en su defecto, si se puede decir que un mal menor; una sociedad de borregos, sin autonomía y que no pudo desarrollar su verdadero potencial. Por eso se debería aplicar de manera pública, y para todas y todos, esta metodología científica sin variarla, pues su fundadora era médica de profesión y sabía perfectamente lo que hacía.

Alejandra Roset Graefenhain

Nota: en su libro "Acoso Moral" la psiquiatra Marie France Hirigoyen afirma que los/las acosadores tienen una deformación de la personalidad desde la infancia. Por otro lado el FSE Fondo Social Europeo en sus cursos de violencia machista afirma que un 30% de la personalidad violenta viene condicionado genéticamente. La epigenética afirma que por el entorno social o las circunstancias ambientales podemos despertar unos genes y no otros.

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